La astrónoma Nidia Morrell repasa más de 20 años de observación en el Observatorio Las Campanas, marcados por el paso desde métodos manuales a sistemas digitales, y por la vigencia de un telescopio que sigue siendo clave para la astronomía moderna.
En el Observatorio Las Campanas de Carnegie Science, LCO, uno de los principales centros de observación astronómica del mundo, el telescopio Swope ha sido testigo de importantes avances científicos y tecnológicos. Pero también ha sido escenario de historias humanas que acompañan esa evolución. Una de ellas es la de la astrónoma Nidia Morrell, quien ha dedicado más de dos décadas a observar el cielo desde este instrumento.
Su experiencia permite recorrer no solo la historia reciente del telescopio, sino también los profundos cambios que ha experimentado la astronomía observacional en las últimas décadas.
Un telescopio histórico en constante evolución
El telescopio Swope, instalado en 1971 en el Observatorio Las Campanas, fue el primer instrumento en operar en este sitio y desde entonces se ha convertido en una pieza clave de la astronomía observacional en Chile y el mundo. Se trata de un telescopio reflector de un metro de diámetro, con un diseño óptico avanzado que permite obtener imágenes de alta calidad en un amplio campo del cielo.
Nombrado en honor a la astrónoma Henrietta Swope, cuya donación hizo posible su construcción, este instrumento no solo ha contribuido a importantes descubrimientos, como la observación de fenómenos transientes y eventos cósmicos, sino que también ha destacado por su capacidad de adaptación tecnológica, incorporando nuevos detectores e instrumentos a lo largo del tiempo.
Esta combinación de historia, precisión y actualización constante lo ha mantenido vigente por más de cinco décadas como un telescopio fundamental para la investigación científica.

Una vida ligada al telescopio
La astrónoma argentina Nidia Morrell llegó al Observatorio en 2002, invitada como científica visitante, y desde entonces no se ha ido. En LCO, ha operado telescopios como el du Pont y el Swope, y ha participado en observaciones históricas, como la contrapartida óptica del evento de ondas gravitacionales GW170817.
Su trabajo en el observatorio no se limita a la observación. Morrell también se encarga de procesar y analizar datos, colaborar en publicaciones científicas y formar parte de proyectos internacionales.
Morrell llegó a Las Campanas en un contexto donde el aprendizaje se transmitía directamente entre astrónomos. Sus primeras experiencias estuvieron marcadas por el trabajo colaborativo y la formación práctica en terreno.
Los primeros años: observar el cielo con menos tecnología
En aquellos años, las noches de observación exigían una conexión directa con el entorno. “No había la información disponible en la web como hay ahora. Había estaciones meteorológicas pero los datos no salían en la web, ni teníamos información de los otros telescopios, como ahora”.
La evaluación de las condiciones del cielo era, en gran parte, una tarea visual: “Se salía a evaluar las condiciones del cielo a simple vista”, recuerda.
A pesar de los cambios posteriores, hay elementos que se han mantenido. “No eran muy diferentes de cómo son ahora, al menos en este telescopio”, señala, destacando la continuidad en la lógica de observación en Swope.
La revolución tecnológica: detectores, automatización y nuevos instrumentos
Uno de los cambios más significativos en la historia reciente del telescopio Swope ha sido la evolución de sus detectores. Cuando Morrell comenzó a trabajar en el observatorio, el telescopio ya utilizaba tecnología CCD, pero con limitaciones importantes.
El salto tecnológico, explica Morrell, se refleja en los tiempos de lectura de las imágenes: actualmente se leen en 37 segundos, mientras que antes podían tardar más de dos minutos. Este tipo de mejoras ha permitido optimizar el tiempo de observación y aumentar la calidad de los datos.
En paralelo, el telescopio ha incorporado mejoras estructurales y operativas que han transformado la experiencia de observación. Entre ellas, la instalación de nuevos detectores como el CCD e2V, una nueva base de montaje de instrumentos y la modernización del sistema de control (TCS). Este último ha permitido integrar en una sola plataforma tareas que antes se realizaban por separado, como abrir la cúpula, controlar la ventilación o mover el telescopio, haciendo el proceso más ágil y eficiente.
A estas mejoras se suma el desarrollo de nuevos instrumentos que proyectan el futuro del telescopio. Uno de ellos es Henrietta, un espectrógrafo infrarrojo de baja resolución diseñado para estudiar atmósferas de exoplanetas, que próximamente se incorporará a Swope.
“El hecho de que haya proyectos importantes que involucran a Swope me pone muy feliz, porque vislumbro un gran futuro para este telescopio, trascendiendo mi tiempo. Pienso que Henrietta Swope estaría muy feliz también”, destaca Morrell.
Del laboratorio químico al computador
La transición desde placas fotográficas a datos digitales marcó un antes y un después en la astronomía. El proceso tradicional era complejo: preparación manual de placas, instalación en el telescopio y revelado posterior para acceder a los datos. “Al día siguiente había que revelar las placas y recién entonces uno veía lo que había observado durante la noche anterior”, recuerda la astrónoma. Hoy, en contraste, la obtención de datos es inmediata. “Es cuestión de apretar un botón y uno ya puede ver los datos en el computador”.
Este cambio no solo ha acelerado los procesos, sino que ha ampliado las posibilidades científicas: “Con todas las herramientas digitales que tenemos ahora, se pueden encarar trabajos con los que no era posible soñar en tiempos de la fotografía”.
La tecnología también ha transformado la preparación de las observaciones. Antes, los astrónomos dependían de bibliotecas físicas y material impreso.
“Antes recurríamos a la biblioteca para todo […] había que hacer fotocopias para llevarlas al telescopio. Ahora tenemos todo disponible en internet, en el momento que sea. Es otro mundo”, recuerda Morrell.
Además, la digitalización ha facilitado la colaboración científica, permitiendo compartir datos de manera inmediata entre equipos en distintas partes del mundo.

Lo que no cambia: la esencia de observar
A pesar de los avances tecnológicos, hay elementos fundamentales que permanecen intactos.
“Las ganas de que no se pierda ni un minuto de la noche, la emoción de estar ayudando a contestar preguntas que siempre se ha hecho la humanidad, la fascinación por la belleza del cielo nocturno; todo eso es igual”. Incluso el llamado “arte de observar” sigue presente: “Creo que ha cambiado; pero no se ha perdido la esencia”.
El telescopio Swope ha sido fundamental en múltiples proyectos científicos de alto impacto, especialmente en el estudio de supernovas.
“Las curvas de luz de Swope se han convertido en un estándar dentro del estudio de supernovas”, destaca Morrell.
Además, ha contribuido a descubrimientos relevantes, como nuevas clases de estrellas y la detección de la contrapartida óptica de un evento de ondas gravitacionales.
Su vigencia se explica por una combinación de factores: “es un excelente instrumento instalado en un sitio espléndido. Constantemente se lo mantiene y actualiza, garantizando que pueda seguir por mucho tiempo produciendo datos del primer nivel”.
Más que un telescopio
Después de más de dos décadas, el vínculo de Morrell con el telescopio trasciende lo profesional. “Es mi casa. Me siento más en casa aquí que en mi departamento en La Serena”.
En un contexto donde muchas observaciones se realizan de forma remota o automatizada, Swope mantiene un valor formativo único.
“Es una de las últimas (tal vez) oportunidades de que la gente joven pueda experimentar de primera mano las vivencias de un observador”, concluye.
